Corrían. Corrían como nunca lo habían hecho. Todo era ruido y humo. Apenas se distinguían unos con otros. Subían, sus piernas se lo decían con cada zancada. Detrás, al principio, los caballos y las lanzas.
EL PEOR ACUERDO PETROLERO DEL MUNDO: CONFERENCIA
Hace 5 días
