miércoles, 3 de julio de 2013

domingo, 21 de abril de 2013

Phantera leo



La tarde es un poco más fresca que las de días anteriores. El Señor Zeta fija la mirada en cierta irregularidad en el techo de su cuarto mientras imagina comienzos de novelas que nunca escribirá. Siempre es así antes de dormir. Hoy todos los comienzos mueren luego de dos líneas. Nacen con los ojos cerrados, sin llanto.

Llegó sin ruido, con los ojos abiertos. La certeza que lo acompañará hasta más allá de su muerte. Se sabe observado, abarcado por algo superior, algo que lo explica y lo contiene. Por un momento cree descubrir algo que raya en el idealismo, es un punto, ínfimo en una infinita sucesión de planos, que lo atraviesan, mera tangencia.

El Todo, El Absoluto. Sistema-totalidad-espacio-tiempo.

La tarde es más fresca que la de días anteriores y dentro de dos líneas ya estará dormido. Soñará que despierta de un sueño y que su casa está rodeada de leones. Ella junto a él, preñada del último de sus hijos, siempre de espaldas a la puerta. El Señor Zeta, simple punto, mera tangencia, cierra los ojos.

Comienzan los leones a rodear su sueño.

viernes, 22 de marzo de 2013

Q


Que nada de esto importa.

                                                    Que sos humo.

                                                   Ardes.

jueves, 21 de marzo de 2013

Dos


Poca luz. Sentados uno frente al otro. Ella apoya ambos codos sobre la mesa, él da una gran calada mientras deja caer la cabeza hacia atrás. Fuman largo rato sin hablar ni mirarse. Al fondo una ventana por la cual amanece. Ella se levanta, toca su hombro; frente a él, un par de llaves.

Así lo recuerdan ambos.

lunes, 21 de enero de 2013

(Titulo provisional)


El cursor titilaba

 Solo eso alcanzó a escribir  dijo el agente de policía.

El cursor aún titilaba.


domingo, 20 de enero de 2013

Obvio


Miró el botón antes de pulsarlo. Un golpecito con el índice de la mano derecha mientras apretaba levemente los labios.

Cuatro dedos en cada bolsillo y un leve balanceo al levantar ambos talones.

Levanta la cabeza, no hay números que se iluminen rítmicamente. Piso 7.

Recordó que esperó la luz para poder cruzar la calle. Recordó el perro que les ladraba desde el techo de un local comercial que aún estaba abierto. Caía la tarde.

No trae reloj. 

Cierra los ojos mientras mueve la cabeza, primero a la izquierda, luego a la derecha. Una gran aspiración antes de abrirlos. Piensa que quizá al bajar y salir a la calle la encuentre desierta. Quizá sea el último y ya todos hayan muerto. Quizá solo quede el piso 7.

Vuelve a pulsar el botón, esta vez sin mirarlo. Puede escuchar su respiración mientras mantiene su dedo sobre él.

Una delgada línea de luz comienza a crecer frente a sus ojos (Un zumbido llena su cabeza).

Su saliva se hace abundante y espesa. Traga un poco y toda su boca se torna dulzona. Su cuerpo habita en ese dedo que sigue presionando. Piensa en la calle; sabe que no encontrará nada. Sabe que detrás de él ya no está su apartamento. Sabe que la puerta se abrirá y no habrá nadie.

Recuerda lo mucho que le gusta la palabra _____________. Recuerda el final del primer libro que leyó.

La puerta comienza a abrirse.

Cierra los ojos.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Tríadas


Saberse equidistante, en un punto medio, justo ahí. Todos los ascensores lo esperaban llenos de desconocidos. Uno, dos, tres, de tres en tres, como queriendo probarse. Subía las escaleras, solo.

El tiempo, lugar común, inevitable.

El infinito, agregación, suma que no acaba.

Todo lo que le sobrevivirá, sus restos. El resto.

Yacen en el fondo, olvidados. Lo manuscrito.

 En su boca, de su boca. Nacen sombras.

...de tres en tres, como queriendo probarse.