domingo, 13 de febrero de 2011

(PAUSA)


Son los 'domingos' los mejores días para escribir sobre esto (preferiblemente cuando cae la tarde y este baja la cabeza resignado): desde el principio ha existido un solo domingo que se repite invariable, una y otra vez, en todos lados y en todos nosotros. Sé que no digo nada nuevo ni útil; sé que todos lo saben; les aseguro que no me importa(n).

(PAUSA)

Además, me-permito-advertirles:

No se dejen engañar por esos sábadoslunesmartesmiercolesjuevesviernes que se prolongan hasta bien entrada la tarde de lo que debió ser el mismo domingo de siempre. Él, al fondo, espera tranquilo con la paciencia y la calma que le da el saberse único y eterno. Esperando el momento propicio para asomar alguno(s) de sus infinitos dedos —tan finos como instantes— para tocarnos en el hombro, en el medio de la frente, en el pecho; para recordarnos su presencia-esencia, su siempreestarahíantesduranteydespués de nosotros-todo...

(PAUSA)

Sé que no digo nada nuevo...

Sé que Chesterton se reiría de esta entrada (Pudiese reírme de él pero no quiero hacerlo)...

Sé que nací un martes y que mañana será lunes.


(PAUSA)


Sé que esto termina justo acá.

viernes, 4 de febrero de 2011

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Todo comenzó con un punto. Y ese punto sigue ahí, en alguna parte. En el medio y al principio de todo.